Esposa Joven: La recta final

De a poco se acerca el final de «Esposa Joven» y las distintas historias se encaminan hacia lo que será el cierre de una de novelas que retrató, con más crudeza, lo que aún pasa en ciertos lugares de Turquía. 

Esta semana, dentro de todo, Zehra gozó de cierta tranquilidad. Después del bullyng que había sufrido la semana pasada en la escuela, que incluso la llevó a subirse a un techo y poner en riesgo su vida, estos días estuvieron marcados por una mayor integración de ella con sus compañeros. Además, Mirza le contrató un profesor particular para que la apoye y eso hizo que logre destacarse en clase. Sin embargo, Pelin, con el afán desmedido de querer que se vaya Zehra ha puesto, irresponsablemente, en riesgo la vida de todos. Le tendió una trampa a su hermana y le sacó unas fotos muy cerca de Mete y luego, Bahar se las envió a Alí. Cuando ese material llegó a Harmanli, pese a los intentos de Zümrüt para que su hijo no lo vea, Behiye y Leyla se encargan de mostrárselo y enfurecerlo para que él vaya a Estambul a matar a Zehra y limpiar su honor. Así es que pronto veremos a Alí armado dentro del colegio de Zehra y Pelin.

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Por otro lado, quien también puso resolver su situación fue Melek, que había sido acusada de envenenar a Devran. Con la ayuda de Fatma pudo demostrar que, en realidad, Leyla había intentado matarla a ella envenenando su comida, que finalmente Devran terminó comiendo. Él una vez más cree en Melek y echa a Leyla de la mansión, pero empujado por Behiye la va a buscar porque se entera que ella sabe que él mató a Azad y tiene miedo que hable. La deja volver con la promesa de que no dañará más a Melek, pero muy rápido ella rompe ese juramento. 

Además, en Harmali, Devran y Melek interceden y salvan la vida de unos jóvenes condenados a muerte por amarse sin consentimiento. Esto deriva en que Devran sea invitado a la ceremonia de elección de jefe supremo de la tribu y que él sea elegido. Esto, sin dudas, provoca la furia de Alí que irrumpe en la ceremonia y les cuenta a todos que Devran no es un Kirman, pero madre Nujin lo abofetea y humilla frente a los presentes.

Mientras tanto, en Estambul, Mirza se acerca cada vez más a la red delictiva que dirige el padre de Bahar. Pese a los mil y un esfuerzos de ella para que desista de la investigación del caso, él está más resuelto que nunca. Lo que descubra tendrá consecuencias insospechadas.

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