¿Cuánto midió el estreno de «Separadas»?

Siete mujeres se ven afectadas, en diferente medida, por un fraude inmobiliario que las sume en una profunda crisis y las deja al borde del abismo. Así comenzó «Separadas», la tira que tendrá la difícil misión de reemplazar a la exitosa «ATAV» en la pantalla de El Trece.

Fausto Valdez, el arquitecto y artífice de esta estafa millonaria, huye del país sin importarle que, entre el tendal de víctimas que ha dejado, se encuentran personas de su círculo más íntimo: CLARA (Antonópulos), su esposa y madre de sus dos hijos, queda quebrada anímica y económicamente; MARTINA (Cid), hermana menor de Clara, implicada en este delito por ser copropietaria (junto con Clara) del terreno donde se construyeron los cimientos del edificio (ahora en litigio) y del local que se vendía como amenity del emprendimiento. LUJÁN (Kloosterboer), representante legal y amante de Fausto, se ve compelida a dejar el estudio jurídico que tenía junto a su socio.

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La ficción del Trece arrancó con 7.7 y no pudo en competencia directa con «El Muro Infernal» que con promedio de 12 puntos se consagró como lo más visto del día. Pero luego tira contra tira, la debutante se impuso con promedio de 10.5 por encima de la novela turca Huérfanas. 

Pero además, otras mujeres deberán enfrentar los embates de este latrocinio: ROMINA (Cherri), una oficial de policía, es separada de su trabajo como administrativa para oficiar de custodia de la obra, que tiene un área comercial ya habilitada: un bar, un gimnasio y una florería, de los que Martina y Clara también son dueñas. PAULA (Zylberberg), damnificada directa de la estafa, pierde todos los ahorros de su hija, que fueron destinados a la compra de una unidad en el edificio en cuestión. CAROLINA (Accardi) e INÉS (Calvo) confiaron también en el proyecto: invirtieron la totalidad de la herencia que les había dejado su madre y ahora quedaron en la ruina.

Cuando la estafa cobra notoriedad, la forma de reducir daños que encuentra Martina – que se siente culpable, además de ser legalmente responsable por las maniobras oscuras de Fausto- es realizar una división del local para que los damnificados puedan recuperar el dinero perdido. Las únicas que aceptan son Paula, Inés y Carolina. El resto seguirá adelante con el juicio.

Con el fraude y la partida de Fausto, Clara pierde a su marido; Martina debe ocuparse del local, hecho que la hará distanciarse de su mayor pasión: ser DJ; Luján se queda sin estudio jurídico; Romina se aleja de su zona de confort, el trabajo en una dependencia policial; Paula debe virar lentamente hacia una vida más adulta; e Inés y Carolina tendrán que replantear su vida en común, puestas a convivir no solo en la casa sino también en el ambiente laboral.

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