En “Cortá por Lozano”, muchas veces, suelen dedicarle unos minutos del inicio del programa a contar cómo va transitando cada uno la cuarentena. Pero, en esta ocasión, la propuesta de la conductora fue que hablaran de sus cábalas ante distintas situaciones.
Sin embargo, si bien todos fueron bastante escuetos en sus comentarios, cuando llegó el turno de Mauro Szeta se extendió con minuciosa precision sobre una cábala futbolera que realizó. Y su relato fue por momentos tan reiterativo, que le hizo perder la paciencia a más de un compañero.
“Yo voy a remitir a una cábala que tiene que ver con mi fanatismo por Estudiantes de La Plata -arrancó diciendo Szeta-, campeón del mundo, campeón de América, campeón Intercontinental…” “Bueno, bueno, calmate”, le interrumpió Lozano entre risas, pero el periodista continuó sin inmutarse.
“Pero es que va al nivel de locura que puede haber en un partido de fútbol -explicó Szeta-. Era un partido trascendental de la historia de Estudiantes, juega la final de la Copa Libertadores con Cruzeiro de visitante en Brasil. El tema es que yo no pude viajar por razones laborales, me quedé en mi casa y mi cábala consistió en de qué modo yo me aislaba auditivamente para no escuchar el grito de los vecinos, el sonido del ambiente”.
“Entonces yo calculé -continuó el periodista-, a qué hora empezaba y terminaba para no embuirme en los sonidos. Entonces me puse a cocinar un bife que estallaba en cantidad de grasa y logré que el humo me pierda en el tiempo, yo tenía que calcular la duración…”
Sin embargo, en ese momento, ya Evelyn Von Brocke lo interrumpió y lanzó: “¡Pero nos va a relatar el partido!” En tanto que Szeta, replicó: “No, apenas va un minuto, lo estoy haciendo rápido, bueno, en un momento igual no pude y prendí la tele en volumen 11 porque era el número de la camiseta de Verón, para ser cabulero con mi equipo campeón del mundo, campeón de América y campeón Intercontinental…”
Pero, a esta altura del relato, ya fue Paola Juarez, la que lanzó abrumada: “¡Bueno, Mauro, Basta!” En tanto que Lozano, entre risas, puso paños fríos a la situación.