En medio del furor que desató el estreno de “Barbie” y “Oppenheimer”, Netflix estrenó el pasado 14 de julio una atrevida película de ciencia ficción que logró trepar a los primeros puestos del ranking de lo más visto del mundo. El filme es “El Clon de Tyrone” , un coctel de ciencia ficción, intriga y humor. Pero además, invita a reflexionar sobre el racismo y las conspiraciones.
En la película de Juel Taylor, Fontaine (John Boyega) es un duro traficante de drogas. Con su habitual gesto amargo, sale de su casa rumbo al hotel donde se aloja Slick Charles (Jamie Foxx), el proxeneta más carismático de Glenn, la comunidad afroamericana donde también habita Yo-Yo (Teyonah Parris), una meretriz que soñaba con escribir crónicas para el New York Times mientras seguía las historias de la detective Nancy Drew.
Fontaine presiona a Slick Charles para que le pague el dinero que este le debe. Pero, tras discutir unos minutos, el narco regresa a su auto y allí, otro vehículo se atraviesa y bajan dos hombres que le dan seis balazos. Sin embargo, tras este episodio, Fontaine se levanta como nuevo y le pide ayuda a Slick Charles y a Yo-Yo, que no pueden creer lo que ven.
Por otro lado, cabe destacar que la palabra “clon” no se menciona hasta bien avanzado el filme. Sin embargo, su cuando lo hace provoca que cambie la percepción de todo lo que vimos hasta ese momento, y que aparezca ese temor de que todo puede cambiar en un instante.