Hoy en “Lanata sin Filtro” Marina Calabró analizó “Got Talent Argentina”, que debutó ayer a las 21:45 por la pantalla de Telefe, con la conducción de Lizy Tagliani y un jurado conformado por Flor Peña, Abel Pintos, la Joaqui y Emir Abdul.
“Empezó ‘tardeli’ -comenzó diciendo la periodista- y es un show de talentos con el clásico formato internacional. La puesta es realmente despampanante, se ve amplio y lujoso. Lo primero que voy a apuntar fue la presentación de los jurados, fueron pasando uno a uno y se hizo largo e innecesario…porque Flor Peña no necesita presentación, tampoco Abel Pintos. Ahora, la Joaqui, el que la conoce, la conoce y el que no, no la va a conocer porque la saluden. Lo mismo con Emir Abdul. Se supone que son personalidades o celebridades que tienen autoridad en la materia. Los tienen que dar por famosos, porque si los empiezan a explicar, perdieron ellos. Eso me pareció que no sumó”.
“Después es un disgusto la edición -continuó Marina-, por momentos es achure. Unos saltos de edición tan desprolijos, tan mal hechos, en el medio de una devolución…que se nota que tenían que meter el programa en determina cantidad de minutos de artística y ¡A como de lugar! Si era la mitad de la frase, bueno ¡La mitad la frase! Lo qué pasa que cuando se nota eso, al espectador le da la sensación que eso que estaban diciendo no era importante. Entonces desautorizan al propio jurado. Y no se salvó ninguno ¡Achuraron a troche y moche! Y eso no me gusta, no está a la altura de un producto de tamaña calidad. No se puede notar la edición a esta altura del partido ¡Por favor, prolijidad! Y cuiden el producto, porque es horrible. A mí me quedó la sensación de que estaba todo largo y no les convencía las devoluciones del jurado”.
Luego Calabró agregó: “Con respecto al casting ¿que había dicho yo? Flojardi ¡Y lo que me discutieron! Esto no juzga la calidad de los artistas que tienen un contexto y tienen que estar balanceados para generar distintas emociones en el jurado y en el público. Pero lo que noté era que había números muy vistos, como la acrobacia aérea, o una niña divina…pero para mí ya lo vi en el show de Susana Giménez cuando hacía el show de talentos de chicos. Todo me daba la sensación de que ya lo había visto, tal vez no en ese artista, pero sí en otro muy similar. Con la excepción de un pianista de quince años y una chiquita cantante lírica”.