En la última gala de eliminación de “Gran Hermano”, luego de que Lisandro abandonara la casa por decisión del público, ya que perdió en un mano a mano con Furia, Agostina informó, en medio de un desborde emocional, que quería abandonar la casa porque tenía miedo ya que en la última cena Juliana la había amenazado en medio de una pelea, donde no faltaron los agravios de todos lados.
Así es que, finalmente, entre gallos y medianoche, la policía se retiró de la casa a la madrugada, mientras la producción de “Gran Hermano” optó por cortar la transmisión de DGo, para poder utilizar esas imágenes en la gala del lunes. Pero, hoy en el programa radial “El Club del Moro”, Santiago le contestó a Marcela Tauro, cuando ella le preguntó si eran ciertas las versiones que indicaban que Agostina iba a ir a la justicia a denunciar a Furia.
“El tema es el siguiente -explicó el conductor-, ellos se dicen barbaridades y cuando vos decís ‘esto no se puede decir’, si uno empieza a sancionar por lo que no pueden decir, es muy finito el límite, terminás censurando todo y terminás censurando el juego. Ellos tienen un reglamento que seguir, pero ellos ya estaban todos en placa. La gente elegía. Se sancionan comportamientos pero siempre se evalúa el antes, el durante y el después”.
Luego el periodista opinó: “Es una temporada donde todos tienen una manera violenta de manejarse, lo importante es que eso no pase a la violencia física, que ahí sí sería expulsión directa, pero yo no puedo empezar a censurar por una metáfora o un dicho. Cuando alguien va a denunciar algo se evalúa también la situación y cómo repercute en la casa. Cuando vos estudiás el comportamiento de ellas dos, Furia se maneja de manera violenta y Agostina también. Si hay que sancionar es a las dos, pero las dos estaban en placa”.
Finalmente Santiago expresó: “Pasan muchas cosas con Agostina, cuando entró Romina se sintió empoderada. Ella fue cambiando mucho en el juego, cuando se peleó con Furia y lo último que le pasa que para mi lo que la sacó a ella de su eje fue cuando entró Cata y la dejó aparte. Por eso le dije que si quería se fuera porque estaba cruzada por demasiada información y ya no lo disfrutaba. Cuando dijo que corría peligro su vida me di cuenta que no tenía nada que ver, pero quería que recapacitara. Fue una pena que se fuera de esa manera”.