El pasado 21 de junio se estrenó en Netflix “Clanes”, la narco serie española que está batiendo récords en el mundo, ya que sólo en pocos días logró ascender rápidamente en el top ten de distintos países hasta que, hoy en día, es la segunda producción más vista a nivel mundial, según informa FlixPatrol.
¿Pero qué hay de cierto en esta historia de narco y amor? Si bien no son hechos reales, sí está inspirada en la llamada Operación Nécora, que generó un proceso judicial que dio inicio a una de las mayores redadas contra el narcotráfico gallego. Comenzó la mañana del 12 junio de 1990, cuando el juez Baltasar Garzón y el fiscal antidroga Javier Zaragoza movilizaron a más de trescientos policías desde Madrid hasta la comarca del Salnés, en Santiago de Compostela. Fue ahí donde los agentes detuvieron a grandes contrabandistas de tabaco, reconvertidos en narcos. Entre los arrestados se encontraba Laureano Oubiña, mientras que otros como Sito Miñanco consiguieron escapar.
Pero, en medio de esta espectacular redada, también se volvieron muy famosas las declaraciones de los llamados “narco arrepentidos”. Ricardo Portabales y Manuel Fernández Padín, del clan de los Padín. Ambos confesaron a las autoridades todo lo que sabían a cambio de protección policial. Pero, a pesar de esta situación, “Clanes” es ficción y de ahí que en la serie el apellido Padín pertenezca a la familia que dirige todo y que el padre de Ana, la protagonista, se represente como un testigo protegido.
Por otro lado, también “Clanes” toma como inspiración la historia de la abogada Tania Varela y David Pérez Lago, el hijastro de Laureano Oubiña. Fue a mediados de los 2000 cuando saltó a la luz este caso. La letrada, se mudó a Cambados para dirigir el Centro de Información a la Mujer y terminó enamorándose de Pérez Lago, iniciando así un camino equivocado por el que fue incluida en la lista de las más buscadas de la Europol y, finalmente, fue atrapada.