En Netflix se estrenó, el pasado 23 de agosto, miniserie surcoreana “Nadie en el Bosque” que, actualmente, triunfa en el mundo pese a la perturbadora y lenta que puede ser su trama, sobre todo en los primeros capítulos, ya que se desarrolla en dos líneas de tiempo.
La historia sigue a Gu Sang-jun, encargado de un motel en el campo durante el verano del 2000, y a Jeon Young-ha, quien regentea una pensión aislada en el bosque en el verano de 2021. Aunque sus historias parecen separadas por dos décadas, pronto se revela una misteriosa conexión entre ambos personajes.
Durante un cálido verano, la llegada inesperada de una enigmática mujer a una casa turística marca el inicio de un cambio profundo en la vida del propietario y de todos a su alrededor. Lo que empieza como un simple arrendamiento vacacional se convierte en una serie de acontecimientos que sacuden la tranquilidad del lugar. Secretos del pasado, emociones a flor de piel y decisiones inesperadas se entrelazan en una historia donde nadie volverá a ser el mismo. ¿Qué misterios esconde esta mujer y cómo afectarán su presencia a todos los que la rodean? Una serie llena de suspenso y giros inesperados que mantiene a los espectadores en plena tensión frente a algunas secuencias que pueden resultar perturbadoras.