En las últimas horas la interna familiar de Jorge Lanata, que sigue internado en la Clínica Santa Catalina, escaló aún más cuando las hijas del periodista hicieron una presentación ante la justicia para que se determine la capacidad de su padre y, también, acusaron a su actual esposa, Elba Marcovecchio, de sustraer distintos objetos de valor de su domicilio, por lo que durante todo el día de hoy circularon en los canales, imágenes que filtraron donde se ve a la abogada tomando cosas de su domicilio conyugal.
Sin embargo, en “Edición Extra”, Mariano Yezze expresó: “En este diferendo que hay, que es algo intrafamiliar, vale aclarar una cuestión, que en esta historia no están sólo las hijas de Lanata, sino que hay un bloque de secretarios y colaboradores, que hace treinta años que están al lado de él, que ostentan un derecho mayor al que tiene su cónyuge. Y me hago cargo de lo que digo”.
Y luego el periodista continuó: “El artículo 185 del código penal exculpa a los cónyuges del delito de hurto. Es decir, no existe. Acá hay una serie de episodios que plantean en un escrito, cuya finalidad es de determinación de la capacidad de Lanata, lo que antes era la insania. Aunque no les guste a las hijas de Jorge, que han hecho un tweet diciendo que ellas no pidieron eso, sin embargo este escrito fue asimilado por la justicia civil en ese sentido”.
“Un informante me dijo -continuó Yezze-, que yo tengo razón en el análisis que planteo. Hay que entender que una persona que es cónyuge, y en este caso seguramente lo habría hecho para preservar esos bienes, para volcarlos en un acta notarial y que queden a disposición en el caso de que ocurriera un infortunio. Ese escritorio que se ve en el video, según me cuentan otras fuentes, tiene elementos de la intimidad de la pareja, no es sólamente de él. La señora Marcovecchio tiene derechos porque está en su casa, porque el hogar conyugal es la casa de Lanata. Él consideraba que Elba era una persona con muchísima ética que podía manejar esta situación en caso de que a él le pasase algo. Yo les puedo decir que se viene un contraataque brutal, porque detrás de toda esta historia no están las hijas, sino un conglomerado de secretarios y colaboradores que se arrogan un poder sobre todos aquellos que tienen derecho. Ese chofer que la grabó es para un daños y perjuicios de acá a Mar del Plata”.