Este fin de semana Jorge Rial estuvo invitado a “La Divina Noche de Dante” y allí, por el tono intimista de la nota, hizo fuertes revelaciones. En primer lugar relató lo que vio cuando estuvo muerto, durante ocho minutos, en Colombia.
“Ese día yo me levaté sintiendo la famosa pata de elefante en el pecho -contó el periodista-, pero me di una ducha caliente pensando que se me iba a pasar. Pero no, me seguía sintiendo mal, así que la desperté a María (su pareja), que es colombiana, y ella llamó a emergencias. Nos preguntaron si queríamos una ambulancia o íbamos hasta el sanatorio en auto, yo en ese momento dije ambulancia, pero después me di cuenta que no podíamos esperar, que había algo que no estaba bien, así que nos fuimos en auto”.
Luego el periodista continuó: “Cuando llegamos a la clínica el electro me dio bien, pero le dije a María que esperáramos el resultado de las enzimas, y ahí fue cuando me dijeron que estaba transitando un infarto. Después lo último que recuerdo es que me estaban colocando para monitorear al corazón, y ya pasé a ver la luz. Sí, la vi era muy blanca. Vi como un túnel, que en realidad era cuadrado y sentí un calor muy confortable. Veía como mis manos avanzaban en la luz, yo me quería ir, pero de pronto dejé de ver las manos y escuché la voz de mi nieto, Francesco, que me llamaba. Después tomé conciencia de mi cuerpo y sentí que tenía algo sobre los ojos…así que la verdad es que pensé que me estaban enterrando vivo, intentaba que mi cuerpo se mueva para que eso no pase. Cuando me desperté habían pasado unos siete horas de lo sucedido. Desde ese momento no le tengo miedo a la muerte, cero, pero la vida es un bien muy preciado, hay que cuidarlo mucho”.
Por otro lado, cuando Dante le preguntó por el infierno en esta vida, cuál era el momento que borraría, Rial contestó: “No sé si borrarlo…pero hubo momentos difíciles con mi primer divorcio y todo lo que pasó con mis hijas. Ese de golpe encontrarme con que tenía que asumir paternidad y maternidad al mismo tiempo, no sé si estaba listo, no sé si estaba preparada, no sé si lo hice bien. Mi infierno es decirme hoy, che me parece que no hice bien las cosas. No lo sé, me pregunto si lo hice bien. Sí estoy en contacto con mis hijas y nietos, banco a mis hijas pero tengo todavía esa cosa de…está bien que no hay un libro para ser padre, pero una deuda que tengo es esa, saber si fui o no buen padre”.