El pasado 29 de enero se estrenó en Netflix la serie polaca “Hinchas enemigos” y no sólo generó un auténtico furor, y ya se ubica en los primeros puestos del ranking global que elabora FlixPatrol, sino que también provocó una fuerte polémica por la temática que aborda y los intereses que toca.
La historia se mete de lleno en el oscuro mundo de los barras bravas, el lado B del fútbol donde se mezclan el fanatismo con los delitos y los negocios. La trama gira en torno de Kuba, un joven que emprende la difícil misión de no seguir los pasos de su padre en el violento universo de los hooligans.
Sin embargo, ignorando las advertencias de su madre, el joven se ve atraído por el dinero rápido y la camaradería, uniéndose a un grupo de hinchas violentos con una clara rivalidad con los fanáticos de otro equipo. Entonces, lo que empieza siendo una actividad emocionante, pronto se descontrola por completo cuando la novia de Kuba tiene un grave problema económico. Así, en un intento desesperado por superar esa situación, ambos traman un arriesgado plan para actuar a espaldas del grupo.