Días atrás se estrenó en Netflix la miniserie australiana “Vinagre de Manzana” que, más allá de posicionarse en el top ten de lo más visto del mundo, generó gran indignación entre el público. Y es que la producción está basada en una historia real que sigue generando polémica hasta nuestros días.
“Vinagre de Manzana” está ambientada durante los inicios de Instagram y sigue a dos jóvenes que se proponen curar sus enfermedades letales con rutinas y dietas de bienestar, mientras predican su mensaje a toda una comunidad a través de las redes. Algo muy inspirador, si fuera verdad. La historia es un caso real y retrata el ascenso y la caída de un imperio de bienestar, la cultura que generó y las personas a las que afectó.
En 2013, Belle Gibson irrumpió con un relato impactante. Ella había lanzado una aplicación de bienestar en la que daba tips de salud. Ser una sobreviviente, presuntamente, de cáncer le había dado cierta autoridad frente al tema, por lo que muchas personas creyeron en ella.
Según su relato, ella había sido diagnosticada con cáncer en 2009. La enfermedad había sido hallada en su cerebro y, era de tan grave, que sólo le habían dado cuatro meses de vida. Pero lo distintivo era que había rechazado cualquier tratamiento tradicional, como la quimioterapia, para curarse de manera natural. Su nuevo método se basaba en escuchar a su cuerpo y seguir sus instintos.
Con esta historia lanzó su app y también un libro, “The Whole Pantry” (Toda la despensa), en el que hablaba de la dieta que había seguido para eliminar al cáncer de su cuerpo. En 2014, en medio de su creciente fama, llegó a decir que además del cáncer cerebral, había conseguido erradicar de su cuerpo, gracias a sus métodos, los cánceres de sangre, bazo, útero e hígado que también le habrían diagnosticado con anterioridad.
Finalmente, en 2015, tras ser acorralada por una investigación periodística, confesó: todo era mentira. Belle nunca había tenido cáncer. A partir de ahí, enfrentó todo tipo de consecuencias y la serie de Netflix lo retrato muy bien.