11 Jun 2026

Llegó a Netflix la docuserie sobre una desaparición que puso bajo la lupa a la industria de los cruceros

El true crime, sin lugar a dudas, es uno de los géneros que más adeptos ha ido ganando en los últimos años. Y este 17 de julio llegó a Netflix la esperada docuserie “La desaparición de Amy Bradley”, que retrata con minuciosos detalles el drama que vivió una familia al perder a su hija, misteriosamente, en medio de un crucero en altamar.

Amy Bradley tenía 23 años, acababa de terminar la universidad y tenía muchos planes, pero, sus padres fueron premiados en su trabajo con cuatro pasajes para un crucero por el caribe, por lo que la joven puso sus proyectos en pausa y decidió emprender ese viaje, que sería sin regreso, junto a su familia.

El hecho ocurrió en 1998 en uno de los cruceros más grandes de Royal Caribbean, el Rhapsody of the Seas. Es decir que lo que comenzó como un viaje de placer, rápidamente, se tornó en una pesadilla cuando Amy desapareció, sin dejar rastros, luego de haber pasado por Aruba y antes de llegar a Curazao.

El 22 de marzo a las 5:30 de la mañana su padre la vio en el balcón del camarote; sin embargo, media hora más tarde ya no habría ningún rastro de ella. Además, uno de los grandes conflictos fue que pese a la súplicas de la familia, el crucero no alteró para nada su rutina y pocas horas después mucha gente descendió, definitivamente, en Curazao sin ningún tipo de control, por lo que se sospecha que pudo ser secuestrada y bajada en ese destino.

Si bien en un primer momento los responsables del crucero intentaron instalar la teoría del suicidio o una caída accidental, más tarde esa hipótesis fue descartada porque según la corriente de ese momento, de ser así, su cuerpo habría llegado a la playa. Por otro lado, también hay testigos que la vieron junto a un miembro de la banda musical, cerca de las seis de la mañana, pero no pudieron corroborar esta historia.

Asimismo, este caso puso bajo la lupa la seguridad en los cruceros, ya que al haber ocurrido la desaparición en aguas internacionales, fue muy difícil para el FBI trabajar. Además, la empresa tampoco colaboró nunca, ya que antes de que los investigadores abordaran el crucero hicieron una limpieza profunda de la habitación de Amy, por lo que no pudieron encontrar ningún indicio.

Este caso se ha convertido, sin dudas, en uno de los grandes misterios de altamar. Algunas personas aseguran haber visto a Amy en distintos lugares del Caribe, pero jamás se pudo comprobar y no es lo que piensa su familia, que tiene otra hipótesis que expone en la miniserie.

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