Esta temporada de La Voz será recordada, entre otras cuestiones, por haber quedado envuelta en polémicas. Y es que al enojo del público por la decisión de que las votaciones telefónicas fueran reemplazadas por numerosas batallas en las que sólo decidían los coaches, se sumó el último escándalo de la final grabada, en medio de una votación telefónica, y con trascendidos del nombre del ganador desde horas de la tarde cuando aún estaban las líneas abiertas.
Pero frente a esta situación, y por el fuerte hate que estaba recibiendo en las redes, Nico Occhiato tomó la decisión de contar en Luzu lo que había pasado y, así, tratar de despegarse de lo sucedido. Argumentó que esta final atípica se debió a que el ciclo se extendió y los coaches ya tenían otros compromisos. Por ese motivo no podían estar presentes y la final se grabó en cuatro versiones, cada una con un ganador diferente que después coincidiría con el voto telefónico. Lo que le restó toda autenticidad, espectacularidad y emoción.
Asimismo, hoy en “Intrusos”, contaron que lejos de calmarse, el escándalo crece. “El enojo que hay en Telefe con Occhiato. Igual el canal puede decidir grabarlo, pero a mí me parece un error del conductor contar tantos detalles, que lo hagamos nosotros es otra cosa”, expresó Adrián Pallares y Marcela Tauro agregó: “Es verdad que están molestos porque tampoco fue muy vendido. Igual, para mí, también la producción la pifió con parte del jurado, tendrían que haber puesto distintas generaciones”.
Por otro lado, Rodrigo Lussich acotó: “Recordemos las finales de Tinelli, lo que eran las votaciones telefónicas, Marcelo a veces iba al estudio solo con los participantes del duelo y esa parte se hacía en vivo. Así que si no estaban los jurados de La Voz, lo pudieron haber hecho en vivo igual con los participantes y el conductor en la parte final. Ni tiraron papelitos porque ensuciaban y no tenían tiempo de barrer, lo cierto es que ese día nadie vio los porcentajes, los lugares del podio ¡Nada!”