A pesar de que la doctora Carla Junqueira ya era conocida, mediáticamente, por haber participado del caso de Thelma Fardín y, también, en los primeros días que planteó el pedido de restitución internacional de las hijas de Wanda Nara e Icardi a Turquía, fue en el último año que cobró aún más protagonismo cuando fue a su Brasil natal a representar a Agostina Paéz, acusa de cometer injuria racial, y logró que vuelva a Argentina.
Pero, en las últimas horas la abogada mostró un lado mucho más vulnerable y doloroso al compartir cuál es la situación que está atravesando su familia en una jornada que realizó en la UBA sobre autismo y derechos. “La escuela dejó a nuestro hijo fuera del agua durante meses. Hace casi un año que no está escolarizado y no está alfabetizado. Sea por negligencia, impericia, imprudencia o dolo, nuestra hijo quedó fuera del aula, encerrado muchas veces en la la sala de la calma, que era utilizada como herramienta de castigo”.
“Los chicos que se portan mal, decía la maestra, van a la sala de la calma, una sala con vidrios, donde todos pasaban por el pasillo y veían que él estaba ahí castigado -continuó la letrada-. La escuela no le echó porque no podía hacer eso formalmente, pero lo echó de facto, promoviendo un ambiente que la comunidad escolar y las familias se transformaron en familias expulsivas, por lo que la situación se tornó insostenible y lo tuvimos que sacar del colegio. Lo que esperamos es una respuesta de la justicia”. Junqueira expuso en esa jornada como madre de un niño con TEA (Trastorno del Espectro Autista).