Esposa Joven: El precio de las mentiras

Que la familia Kirman es un nido de mentiras, ya lo sabemos todos, pero esta semana cada quien llevó las cosas a tal punto, que las consecuencias inmediatas o mediatas son inevitables. El objetivo es claro: el beneficio propio, nadie quiere perder.
Leyla sigue sin límites, pero ahora tiene un as bajo la manga. Descubrió que Devran no es un Kirman y amenaza a él y a Behiye con contar la verdad. ¿El precio de su silencio? La vuelta a la mansión como esposa de Devran. Pero, por otro lado, ella continúa intentando deshacerse de Melek. Esta vez le pagó a una persona de mantenimiento, del psiquiátrico donde estaba Melek, para que le inyecte veneno. Pero una vez más, falló. La madre de Zehra logró reducir a su agresor y escapar. Ahora Leyla enfrenta dos problemas: por un lado le robó a Madre Nujin para poder obtener el dinero para el intento de asesinato y, por otro, no le pagó a la persona que contrató todo lo que correspondía. ¿Él volverá?
Alí tuvo que reconocer sus mentiras. Finalmente Azad enfrentó a su hermano menor. Cuando Alí estaba todavía internado, después de la operación por el golpe en la cabeza, sus amigos van a visitarlo y le cuentan a Azad que lo atacaron unos hombres por deudas de juego. Él debe reconocer ante Azad y Madre Nujin que no fue Melek quien lo atacó. Pero, él piensa que Zehra fue quien le dijo a Azad, por lo que le pega y también Azad le aclara que quien lo alertó que algo andaba mal con él, fue Zumrut.
Zumrut por salvar a Alí y ocultar su mentira, entrega a Devran. Şıyar no claudica en su búsqueda del hijo de Zemus, para vengar la muerte de su padre. Por eso, Zumrut para proteger «su honor y el de los Kirman», va a buscar a Şıyar y le dice que Devran es hijo de Zemus y Fatma. Esto derivó en el secuestro de Melek y en el intento de asesinato de Devran, que es capturado por Şıyar.
Devran para salvarse o, al menos, ganar tiempo, miente y le dice a Şiyar que el hijo de Zemus es Azad, no él. Por lo que pone en peligro la vida de su primo y logra que Şıyar vaya tras él para averiguar la verdad; mientras tanto, Devran junto a Melek quedan solos en una casa abandonada intentando escapar.
Y, como siempre, Melek y Zehra son las grandes víctimas de las mentiras que sostienen a la «tradición». Golpeadas, secuestradas, abusadas, madre e hija sólo siguen intentando vivir juntas, en libertad.

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