Ya desde antes de su estreno, la serie sobre la desaparición de Madeleine McCann está en el ojo de la tormenta. Y es que sus padres se opusieron, fervientemente, al estreno ya que argumentaban que “no veían cómo podía ayudar a la búsqueda de su hija, a nivel práctico”.
Sin embargo, pese a toda la oposición, la serie se estrenó y generó no sólo polémica sino también fuertes críticas. Y es que, puntualmente, se lo señala como “morbo disfrazado de documental”, ya que distintos medios, sobre todo europeos, sostienen que se limita a volver a repetir material ya conocido, sin aportar nada nuevo.
Es decir que, no les parece que esté a la altura de una serie del género de true crime, y que el director Chris Smith, se limita a ofrecer una serie de hipótesis macabras que, incluso, se contradicen entre sí a través de los episodios. Por lo que acusan al director de darle más importancia a la tensión narrativa, que a la exposición objetiva y ordenada de datos.
Asimismo, también algunos señalan como polémica la colaboración de Brian Kennedy, el millonario que aportó fondos para la búsqueda de Madeleine y de Gonçalo Amaral, el ex inspector de Portugal, que coordinó la investigación en los primeros tiempos, y que ya escribió el libro “La Verdad de la Mentira”, en el que señala que los padres estuvieron involucrados en desaparecer el cuerpo.
Lo cierto es que debido a la polémica previa, Netflix estrenó la docuserie el pasado viernes 15 sin demasiada promoción; sin embargo, una vez que la serie vio la luz, no ha parado de generar polémica.