La serie holandesa que desbancó a “Sex Education”

En los últimos años, sin dudas, “Sex Education” logró destacar dentro del catálogo de Netflix, consiguiendo tanto el apoyo de la crítica como del público. Pero, el estreno de la serie holandesa “Dirty Lines” no sólo absorbió parte de la audiencia sino que también en los foros de las redes sociales los fans destacan la nueva producción.

“Sex Education”, a diferencia de otras series que abordaban la problemática adolescente, no sólo se quedó en el bullying y el acoso, sino que también plasmó con solides cómo las personas pueden autopercibirse no binarias y lo que ella representa para la sociedad que todavía se maneja con muchas etiquetas.

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Pero, ante el éxito de la serie, Netflix apostó por otra producción que también pueda captar ese púbico, y se trata de “Dirty Lines”, que está disponible desde el pasado 8 de abril. La historia transcurre en Amsterdam en 1987 y sigue a una psicóloga que consigue un nuevo trabajo que cambiará su vida para siempre.

La trama comienza en Amsterdam en 1987, en una época en que la sociedad neerlandesa atravesaba cambios vertiginosos. En ese tiempo, la estudiante de psicología Marla Salomon acepta un trabajo de medio tiempo en una nueva firma: Teledutch. Se trata de una empresa fundada por los hermanos Frank y Ramon Stigter, que invirtieron en una de las primeras líneas eróticas de Europa. Ellos se hacen ricos con rapidez, y Marly se ve inmersa en una intensa y rápida transformación.

Los últimos años de la Guerra Fría despertaron una sensación de esperanza e inspiraron a una nueva generación a celebrar la vida al máximo. Ámsterdam se convirtió en el epicentro de esa revolución cultural con un estilo musical nuevo y radical: el house, y una nueva droga del amor: el éxtasis. Las líneas eróticas ofrecían la oportunidad de experimentar el sexo anónimo de nuevas maneras, cambiando el sentido de la moral de las personas que las usaban, pero también el de quienes las crearon.

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