Salió a la luz la verdad sobre uno de los mitos más grandes de «Gran Hermano»

La llegada de Gran Hermano sacudió los números de rating de la pantalla chica. El reality de Telefe recalentó un prime time que venía con marcas tibias que no emocionaban a nadie. El debut fue el programa más visto del año, con excepción del Mundial de fútbol, en la televisión abierta con 21,5 puntos y 65,23% de share. Además, según el relevamiento que realiza semanalmente Kantar Ibope, la vida de los jugadores dentro de la casa más famosa del país, es lo más comentado en Twitter con 41,8 millones de impresiones. 

Con el éxito comenzaron las polémicas: desde acusaciones al Presidente de la Nación hasta confusas situaciones de abuso, el reality no se privó de quedar en el ojo de la tormenta. Pero no es la primera vez que un participante o un determinada situación despierta polvareda entre los televidentes.

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El 13 de mayo de 2007 empezó por primera y única vez en Argentina la versión con famosos. En esa edición participaron Amalia Granata, Carlitos Menem Jr, Lissa Vera, Pablo Tamagnini, Hernán Caire y Pachu Peña, entre otros. Uno de los concursantes más polémicos fue Nino Dolce que pasó de golpearse la cabeza contra la pared reiteradas veces, a llorar desconsoladamente hasta pedir las famosas «pastis» que mucha gente lo asoció con un reclamo por la abstinencia de droga.

Hace pocos días, el productor histórico de Gran Hermano, Marcos Gorbán, reveló la verdad sobre ese mito en diálogo con La Once Diez / Radio de la Ciudad. «Nino Dolce llegó al hotel con una bolsita, con unas pastillas de menta de una marca comercial. Me dijo soy adicto a estas pastillitas pero nosotros no se las dejamos entrar porque era una publicidad», contó.

«Durante 5 o 6 años existió el mito de que nosotros le dábamos drogas a Nino Dolce porque pedía la bolsita y decía extraño las pastis. Era esas pastillas de menta que como era un auspicio no se las dejamos entrar», se sinceró.

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