habló de Todas las veces que nos enamoramos, la serie de Netflix en la que comparte protagonismo con Georgina Amorós, y donde particularmente, interpreta numerosas escenas de sexo compuestas a través de una novedosa herramienta creada para las producciones audiovisuales conocida como “departamento de intimidad” y destinada a cuidar a los actores. En diálogo con La Once Diez/Radio de la Ciudad, Masini reveló cómo se sintió al exponerse a las fuertes escenas íntimas que muestra la ficción.
“El Departamento de Intimidad lo empezaron a implementar en España y es una herramienta para componer. Así como vos ensayás escenas de pelea con el coreógrafo de pelea para no recibir golpes, ensayás los límites para que no te sientas incómodo en las escenas de sexo”, explicó. Y detalló que “sirve mucho para que no haya grises, para que no te toquen donde no querés, para que no se vea lo que no querés”.
“La parte de interpretación de esa manera se cuida y se acompaña mucho, para que puedas decir lo que hay que decir, contar lo que hay que contar, sin que nada de lo que tenga que pasar en la escena te tome por sorpresa. Lo hablás con el director, tu compañero o compañera de escena, y con quien sea del departamento. Hay que respetar mucho el proceso de pasar por ahí”, puntualizó en entrevista con Por si las moscas.
Asimismo aclaró que en las escenas de sexo en Todas las veces… “no hay nada forzado a mostrar por mostrar, el sexo es parte de la historia de los personajes, es algo que pasa en la vida real, pero se elije para mostrar algo, el código es totalmente naturalista, desde los personajes, la composición, el sexo, el lugar donde viven, y los diálogos”.
La ficción cuenta la historia de Irene (Georgina Amorós), que es una joven que decide dejar su lugar natal, Castellón, para irse a estudiar a Madrid dirección de cine, su gran sueño. Allí deja a su novio del pueblo que no entiende mucho esta decisión pero que la muchacha siente que es su camino a seguir. La historia de Todas las veces que nos enamoramos se remonta a 2003, veinte años atrás, cuando Irene estudiando comunicación audiovisual se cruza en el camino con Julio (interpretado por Masini) y una historia de amor empieza a escribirse.
Para finalizar, precisó que “la serie tiene un giro 360 que genera el punto de encuentro constante en el que los dos personajes se sienten cómplices, y creo que eso permite ver la química entre los personajes”. “Con Georgina trabajamos muchísimo, en encontrarnos, generar la suficiente confianza entre nosotros. Trabajamos mucho para entender al otro sin decir una palabra. Tuvimos muchísimo tiempo para ensayar”, cerró.