Esta semana la ficción nacional volvió a la televisión, a través de la pantalla de el Trece, con el estreno de la segunda temporada de “Argentina: Tierra de Amor y Venganza”. Pero Marina Calabró, en “Lanata sin Filtro”, hizo un análisis de las luces y sombras de la tira, y se mostró implacable.
“Arrancó, al fin, esta secuela que está ambientada en los ochenta -comenzó diciendo la periodista-. Si me preguntan a mí, el guión es obvio y está plagado de clichés. Y justifico. Si uno piensa en recrear, desde el punto de vista político y social esa década, en realidad arranca en el setenta y siete, necesariamente pasa por el golpe militar, la dictadura, el exilio, los desaparecidos, la apropiación de bebés. Todo esto, está, que es lo obvio. Con referencias, todavía más obvias, como, por el ejemplo, el contraste entre el mundial y la dictadura; es decir, lo que pasaba subterráneamente y la alegría del triunfo futbolístico, y después Alfonsín con el regreso de la democracia”.
Luego la periodista precisó: “En cuanto a las líneas argumentales, está la parte de la desaparición de personas y apropiación de bebés, que es la familia de Virginia Lago que busca a Julieta Díaz, que es su hija, y a la nietita que nació en cautiverio. Todo eso está. Y después está la homosexualidad, como una cosa oculta, de nicho y el prejuicio social en relación a los homosexuales. También hablan de la violencia de género. Toda la agenda de época está cubierta, casi de manual, sin ningún tipo de originalidad ni sacar los pies del plato ni por un segundo. Todo lo que vi me pareció contar, una vez más, todo aquello. No propuso nada”.
Finalmente Calabró cerró: “Y en cuanto al teatro de revista, todo se ve pobre. Yo vi algo de la revista de los ochenta, llegué a ver en el ochenta y dos, era chica pero entraba a los camarines. Pude ver a Susana Giménez con mi viejo y una cascada de agua sobre el escenario. Pero lo que mostraron era de una pobreza franciscana, más digna de una revista un poco matada del 2001. Feo. El auge de la revista no tiene nada que ver con lo que mostraron, nada”.