Sin lugar a dudas, Max es una plataforma que ofrece una variedad de series con temáticas para todos los gustos. Por eso, a continuación, te recomendamos cinco que son ideales para ver en un fin de semana.
El Tatuador de Auschwitz: Basada en la gran historia real de Lale y Gita Sokolov, dos judíos eslovacos que consiguieron, contra todo pronóstico, sobrevivir al Holocausto. Para Lale, los días transcurren entre el horror y su trabajo como tatuador de prisioneros. Entre estos prisioneros se encuentra Gita, una joven de la que queda enamorado.
Máxima: Protagonizada por Delfina Chaves y Martijn Lakemeier, la serie se enfoca en el romance entre Máxima y el, entonces, príncipe heredero Willem-Alexander, junto con los desafíos que enfrenta en la realeza. La narrativa inicia en Sevilla en 1999, relatando el primer encuentro entre Máxima y Willem-Alexander. Cada semana se estrena un episodio.
El medio del Desastre: Los testigos presenciales de desastres naturales, se encuentran en el lugar equivocado en el momento adecuado y, pese a los peligros, mueven audazmente sus cámaras para capturas la esencia de las imágenes más impactantes.
El última Día: Es una docuserie de tres episodios. El 7 de enero de 1998, en Tenerife, un gran operativo policial rodea sigilosamente un edificio. Intentan escuchar qué está sucediendo dentro, pero no oyen nada. Cuando entran, tirando la puerta abajo, encuentran a un grupo de 32 personas vestidas con túnicas blancas que se encuentran en mitad de un ritual religioso, entre los que se encuentran 5 niños. Esta operación es la culminación de una investigación para impedir el suicidio colectivo de los miembros de una organización religiosa llamada Centro de entrenamiento para la liberación de la energía Atma. Según informaciones de la Brigada de Información, este grupo religioso tiene la creencia de que el fin del mundo llegaría el 8 de enero de 1998.
El Régimen: Es un drama con trasfondo político que tiene lugar en un régimen autoritario moderno que empieza a desmoronarse. La canciller Elena Vernham lleva sin salir de palacio durante bastante tiempo. Esto la ha vuelto cada vez más paranoica e inestable. La canciller comienza entonces a recurrir a un volátil soldado, Herbert Zubak, al que utiliza como su confidente.