Si bien cuando se conoció la denuncia por abuso sexual que tenía Jey Mammón, que estaba prescripta, se habló de Marley y hubo un testimonio mediático, nada había llegado a la justicia. Aunque, de todas maneras, Telefe lo tuvo fuera de la pantalla unos meses. Pero hoy, en América Noticias, Mariano Yezze afirmó que se radicó, en la Ciudad de Buenos Aires, una denuncia contra el conductor Alejandro Wiebe por el supuesto delito de corrupción de menores.
“El damnificado es Adrián Alfredo Molina -precisó el periodista-, que tiene su residencia en Miami y que viajó a Argentina para realizar esta presentación judicial. Los hechos que relata establecen la presunción de la comisión de un delito por parte, presuntamente, de Marley. Esto, a esta hora, ya generó un gran impacto en el mundo artístico y de la televisión”.
Luego el periodista leyó el escrito, donde el denunciante dice: “A mediados de la década del noventa mi padre adquirió una computadora, la cual me introdujo al mundo de la navegación en las páginas web. Y, en esas cosas, en el año 1996 con diecisiete años conocí a una persona que se identificaba con un alias, y manifestaba que se parecía al actor Hugh Grant, con el cual, por un par de meses, sólo tuve comunicación por esa vía, comenzó como una relación de carácter amistoso y me interrogaba por mi vida y mis cosas, incluso llegué a contarle cosas que nadie sabía. Para ese momento yo no tenía definida mi identidad sexual. Esa persona era casi diez años mayor que yo, me enviaba correos diariamente y, en ese momento no se usaba mandar fotos”.
“En una ocasión me dijo que se parecía a Marley -continua el denunciante-, generando la duda si era o no, si bien no lo afirmó, porque me había contado que trabajaba en una compañía de producción de espectáculos. Al cabo de un tiempo citó en una esquina de la zona de Palermo donde nos conocimos personalmente, para ese momento él ya se había transformado en un amigo y alguien de confianza. En esa ocasión me subí a su automóvil, en el área de la avenida Libertador e inmediatamente me llevó por la Panamericana a su casa de la zona norte. Durante ese trayecto intentó agarrarme la mano y yo lo rechacé, luego en su casa intentó seducirme y tener relaciones sexuales pero me negué, lo cual me dio vergüenza y culpa. Me hacía sentir culpable por rechazarlo, me decía que quería tener relaciones conmigo y que yo no debía decirle nada a nadie. Yo era un adolescente introvertido, tímido con una sola amiga a quien le conté esta confidencia. Esa manipulación en mi inmadurez me llevaron a tener relaciones con él, me buscaba en una esquina acordada y me llevaba a su casa. Esto se inició cuando yo tenía diecisiete años y duró por más de tres años en el más absoluto secreto. Tiempo después tomé conciencia que la relación fue meramente sexual, limitada a las paredes de su casa, incluso me obligaba a que no me acerque a la cocina, en la planta baja porque nos podía ver una vecina a través de un ventanal. Durante todo ese tiempo me alejé de familia y amigos, cambié de carrera y asumí el rol de su protector, pero en realidad fue él quién tomó ventaja de mí e influyó en mi anormal desarrollo psicosexual. Yo nunca había usado drogas y, en una ocasión él colocó en mi nariz una sustancia ilegal que me hizo hervir la cabeza, la garganta y los ojos. Me sentí tan mal que me descompuse”.
Asimismo, Yezze agregó que el denunciante también detalla que, supuestamente, Marley tenía en su casa una colección de juguetes sexuales y que él, en ese tiempo, tenía novias que le hacían de pantalla. En septiembre del año pasado, Molina se contactó con un abogado y le relató lo ocurrido. Finalmente el periodista expresó: “Llama la atención de este escrito que el denunciante solicita un juicio por la verdad, porque los hechos que se denuncian estarían prescriptos. Es una denuncia grave y debe estar sujeta a una investigación”.