Leonor Benedetto: “Me hubiera gustado una Bernarda más perra”

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La actriz Leonor Benedetto contó su experiencia encarnardo al personaje de Bernarda Cerviño en Los ricos no piden permiso y declaró: “Lo viví arriba y abajo: no siempre fue un placer ni siempre fue un padecimiento”. “Yo hubiera querido que fuera un poco más perra”, manifestó, y afirmó que le hubiera gustado parecerse “a una de las monjitas del convento [de José López], por ejemplo”.

En diálogo con La Once Diez/Radio de la Ciudad, agregó: “Tenía que ser infinitamente más brutal, porque si no es el mismo personaje que vengo haciendo desde siempre, y en el cine o incluso en las series de televisión de afuera los personajes que tienen estampada una etiqueta son una exageración, y por algo debe ser: este tiempo que vivimos no es normal”.

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En este sentido, afirmó que “hay que copiar a la realidad” y que “hay que salirse de la línea”. “Me parece que Bernarda se quedó un poco tibia: a mí me hubiera gustado que fuera peor, con una maldad absolutamente disfrazada de bondad”, consideró, y añadió: “No de andar con un cuchillo en la boca sino una cosa como la que vemos en la realidad”, expresó.

Asimismo, y sobre el caso López en particular, comentó: “Estoy azorada porque es verdad que uno supone cosas, pero cuando te las muestran en imagen es más fuerte que la imaginación, porque la gente escucha cosas que deja que le resbalen, como cuando no querés creer que te meten los cuernos; uno no quiere que sea verdad”.

“Ya ni siquiera lo juzgo: miro, miro como miro una película de terror”, manifestó.

“A la abogada hot casi que la envidio”

 Por otro lado, la actriz se refirió a la participación de Fernanda Herrera en Bailando por un sueño y relató: “La vi un poco en una repetición, porque este año no he logrado ver el programa de Tinelli”. “En principio pensé que nos ponía frente a nuestros propios prejuicios de un cachetazo, porque cuando apareció ella diciendo: ‘Soy la abogada de López’, me salieron todos los prejuicios”.

Y continuó: “En ningún momento dudé de que fuera abogada, pero ante la situación tan grotesca que se había armado era el personaje genial, era el que faltaba”. “Si hubiera venido un señor de traje y corbata era una cosa más o menos lógica, pero no para la cosa, porque resulta que las monjas tampoco son monjas”, bromeó.

Además, señaló: “El fragmento que vi hasta me enterneció, porque además contó que se había quemado, y finalmente es más libre, por lo menos, que yo”. “Desde que era jovencita era esta especie de lucha interna de no ponerme un vestido con tal escote o no salir con tal señor, para no exhibirme por lo que podían pensar los demás”, reveló.

Ella lo está disfrutando y está muy bien; yo casi que la envidio por momentos”, admitió, y para finalizar dijo: “Hay otros personajes un poco más bizarros de la tele que hemos tenido que cuando cuentan algo y lloran contándolo no les creo nada, y yo a esta chica le creo”.

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