5 madres que hicieron historia en la TV

La figura de la madre siempre ha sido importante dentro de la historia de una telenovela o en las tele comedias. Por muy buena, buenísima o muy mala, malísima, las madres siempre son claves en un culebrón. Elegí 5, que por alguna razón u otra, están en la memoria colectiva de todos.

La televisión fue cambiando el «estereotipo» de madre según pasan los años, antes la actrices que encaraban este personaje eran amas de casa y hoy son mujeres que trabajan y su mundo no se limita solamente al hogar.

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LUCIA CAMPANELLI 

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La actriz Menchu Quesada, sin lugar a dudas, en los Campanelli representaba al estereotipo de mujer de los años 70. Con el delantal, las manos en la masa, doña Lucía Campanelli, nunca perdía la compostura y la sonrisa.La típica mujer que convivía como parte de una familia tradicional, entre ser la sombra de su esposo y las locuras de sus hijos, sin perder nunca la paciencia. La madre en esa época poco tenia que ver con la mujer que hoy vemos en la tv. Paradójicamente, la actriz en la vida real nunca tuvo hijos.

MAMA CORA 

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Si bien el personaje de Antonio Gasalla nació en el cine, claramente Mamá Cora es parte de la televisión. Primero en el «Palacio de la Risa» ATC- Telefe- América y luego como parte de la mejor dupla que hemos tenido en la pantalla chica en años, junto a Susana Giménez y las confesiones mas increíbles en cada mano a mano que tienen juntas. Pasaron los años y ya Mamá Cora no habla de sus hijos sino de sus nietos. En algún momento, Gasalla explicó las diferencias entre el personajes de la película y la abuela que vemos en tv:  «la que hago en la de Susana o en su momento en el teatro, en un sketch, que eran dos viejitas en un banco de una plaza. No tenían nombre ni apellido, sólo hablaban».  En cambio, «cuando el director, Alejandro Doria, va a hacer «Esperando la carroza» decide poner a la abuela -esa que esta en el cajón todo el velorio- en la vereda de enfrente, mirando desde una terraza. La abuela del filme no es la que yo hago, porque está perdida de la cabeza, no entiende. Y yo, al contrario, la que yo hago camina, no para y habla».

LA EXTRAÑA DAMA

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Una madre que es monja, nada más dramático y a la vez  el personaje justo para una telenovela que fue éxito no solo en Argentina sino en el mundo «La extraña dama». En 1989 Luisa Kuliok, con el hábito puesto, se convirtió en Sor Piedad, esa mujer que amaría, quedaría embarazada, entregaría a su hija y entraría a un convento buscando el perdón de Dios. Esa madre, que luego de convertiría en Gina, mantiene su identidad secreta, aun frente a su hija, hasta que decide escabullirse del convento para ver a su amado, tomando la identidad de una extraña dama.

CLARA ULLOA

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Si hubo una madre luchadora y sufrida en la televisión fue el personaje de Soledad Silveyra en «Campeones». Clarita, bautizada la «Biarru» por el personaje de Guevara (Osvaldo Laport), tuvo que pelearla en la novela con la adicción de su hijo Federico (Facundo Espinosa). Corría 1999 cuando «Campeones» se convertiría en un éxito que duraría dos temporadas en tv, algo impensado para el día de hoy. A diecisiete años del éxito, el boxeador Guevara, acompañado por su ayudante Vasquito, volvió a encontrarse con Clarita, la recordada “Biarru” en la pista de Showmatch.

MARIA LEONE

La Leona

El personaje de Nancy Duplaa, sin lugar a dudas, se acerca a la madre y mujer de nuestros días. Separada, con dos hijos que protegía como si fuera una fiera, fue la «Leona», alma y motor de la novela. Madre soltera, obrera textil y costurera. Cose y sueña con poder enseñar el oficio a todo aquel que quiera aprender a producir algo bello con sus manos. Fuerte, aguerrida y apasionada por la vida, sus dos hijos: el más grande, Facundo, lo tuvo de una relación anterior que la dejó con el corazón desecho y el más pequeño,Salvador, a quien concibió con Fabián, el único que se hizo cargo de su hijo cuando ella quedó embarazada, son la razón de su vida. Hacia el afuera María se mostraba como una mujer en apariencia combativa, lanzada, impulsiva y malhablada, aunque por dentro era mucho más conservadora. En este caso, a diferencia de los anteriores, demuestra que ya la mujer no necesita de un hombre para sobrevivir.

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