Siete mujeres se ven afectadas, en diferente medida, por un fraude inmobiliario que las sume en una profunda crisis y las deja al borde del abismo. Así comenzará «Separadas», la tira que tendrá la difícil misión de reemplazar a la exitosa «ATAV» en la pantalla de El Trece.
Fausto Valdez, el arquitecto y artífice de esta estafa millonaria, huye del país sin importarle que, entre el tendal de víctimas que ha dejado, se encuentran personas de su círculo más íntimo: CLARA (Antonópulos), su esposa y madre de sus dos hijos, queda quebrada anímica y económicamente; MARTINA (Cid), hermana menor de Clara, implicada en este delito por ser copropietaria (junto con Clara) del terreno donde se construyeron los cimientos del edificio (ahora en litigio) y del local que se vendía como amenity del emprendimiento. LUJÁN (Kloosterboer), representante legal y amante de Fausto, se ve compelida a dejar el estudio jurídico que tenía junto a su socio.
Pero además, otras mujeres deberán enfrentar los embates de este latrocinio: ROMINA (Cherri), una oficial de policía, es separada de su trabajo como administrativa para oficiar de custodia de la obra, que tiene un área comercial ya habilitada: un bar, un gimnasio y una florería, de los que Martina y Clara también son dueñas. PAULA (Zylberberg), damnificada directa de la estafa, pierde todos los ahorros de su hija, que fueron destinados a la compra de una unidad en el edificio en cuestión. CAROLINA (Accardi) e INÉS (Calvo) confiaron también en el proyecto: invirtieron la totalidad de la herencia que les había dejado su madre y ahora quedaron en la ruina.
Cuando la estafa cobra notoriedad, la forma de reducir daños que encuentra Martina – que se siente culpable, además de ser legalmente responsable por las maniobras oscuras de Fausto- es realizar una división del local para que los damnificados puedan recuperar el dinero perdido. Las únicas que aceptan son Paula, Inés y Carolina. El resto seguirá adelante con el juicio.
Con el fraude y la partida de Fausto, Clara pierde a su marido; Martina debe ocuparse del local, hecho que la hará distanciarse de su mayor pasión: ser DJ; Luján se queda sin estudio jurídico; Romina se aleja de su zona de confort, el trabajo en una dependencia policial; Paula debe virar lentamente hacia una vida más adulta; e Inés y Carolina tendrán que replantear su vida en común, puestas a convivir no solo en la casa sino también en el ambiente laboral.
Casi que empieza como guapas… no????