“Inventando a Anna”, la adictiva serie sobre la joven rusa que engañó a la elite de Nueva York

Con el éxito de “El Estafador de Tinder”, pareciera que los astros se alinearon para que “Inventando a Anna” aterrice en Netflix en el momento más propicio, ya que la gente está ávida de consumir estas historias reales que conmueven y asombran por la habilidad de ciertas personas de engañar a otras.

Y, precisamente, este viernes se estrenó en Netflix una serie sobre una famosa estafa cometida por la rusa Anna Sorokin, que hace pocos años estuvo en los titulares de todos el mundo, tras haber conseguido engañar y estafar durante años a la alta sociedad neoyorkina.

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La historia llega de la mano de la exitosa productora Shonda Rhimes (Anatomía de Grey, Scandal), que se hizo eco de los análisis que demuestran que el true crime está pasando un excelente momento.

En “Inventando a Anna” quien le da vida a Sorokin es Julia Garner. La joven rusa llevó a cabo sus ilícitos con el nombre de Anna Delvey y, según su abogado, no es culpable sino que “explotó las claves para tener éxito en la sociedad occidental”. Pero, la justicia no opinó lo mismo ya que, finalmente, la condenó de cuatro a doce años de prisión por haber generado deudas de más de doscientos mil dólares.

Anna se hizo pasar por una rica heredera alemana frente al jet-set estadounidense, y esto le permitió vivir en hoteles de lujo, viajar en aviones privados y vestirse con las mejores marcas. Sin embargo, la realidad era que Sorokin había nacido en Rusia en 1991, en el seno de una familia humilde, su padre era chofer de camiones y su madre ama de casa.

Pero, cuando Anna tenía 16 años, su familia se mudó a Alemania, y allí fue donde aprendió el idioma. Tras graduarse, la joven estudió un tiempo en Londres pero su estadía no se extendió y decidió volver con su familia. En tanto que, meses después, consiguió una beca para trabajar en la revista “Purple”, en París, y ahí nació Anna Delvey.

Por su trabajo tuvo que ir, en 2013, a la semana de la Moda en Nueva York y quedó fascinada. Anna se abrió camino en la alta sociedad argumentando que era la heredera alemana de un magnate y que tenía un fondo fiduciario multimillonario que pronto heredaría. Sorokin empezó, entonces a vivir un estilo de vida inalcanzable por sus ingresos ¿Cómo pagaba las cosas? ¡No lo hacía! Pedía plata y no lo devolvía, daba números falsos de tarjetas de crédito y estafó a bancos para obtener créditos.

Finalmente, Sorokin sólo estuvo en prisión tres años. Actualmente se desconoce, públicamente, su paradero aunque afirman que Netflix le pagó trescientos mil dólares por los derechos para contar su historia.

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