El género slasher está en pleno apogeo y, prueba de esto es que, al margen de las series que desde hace algunos años están en la TV como «Scream Queens» y «Scream», este año se estrenó la serie de terror canadiense, original de la cadena americana Chiller, llamada directamente «Slasher», que desde el pasado 1 de diciembre ya está disponible en Netflix su primera temporada completa.
La trama gira en torno al regreso de Sarah Bennett (Katie McGrath-Lena Luthor en «Supergirl») a Waterbury, su ciudad natal, a la vieja casa donde donde sus padres, Brian y Rachel, fueron asesinados en la noche de Halloween de 1988 cuando su madre estaba embarazada de ella, por lo que Sarah fue sacada del vientre de su madre muerta. A partir de su regreso al pueblo, se desata una ola de asesinatos provocados por un asesino llamado «El Verdugo» (The Executioner), que elige a sus víctimas siguiendo los pecados capitales.
En medio de esa situación, Sarah, no sólo trata de detener al asesino sino que también intenta descubrir quiénes fueron sus padres y por qué fueron víctimas de ese horrendo crimen. Para esto, recurre nada menos que a la ayuda del asesino de sus padres, quien se encuentra en prisión y en 1988 también fue conocido como «El Verdugo», por lo que ella se enfrenta a un copycat.
La serie maneja muy bien las convenciones del slasher: tiene un asesino serial que usa una máscara y es guiado por un deseo de venganza; en los asesinatos, si bien varían en sus formas, están presentes elementos punzantes como cuchillos o machetes que provocan las clásicas puñaladas o incluso amputaciones; las víctimas no son del todo «puras e inocentes» y, por supuesto, «Slasher» tiene su «final girl», una joven que es perseguida por el asesino durante toda la trama y que es la única capaz de terminar con todo.
La primera temporada de «Slasher» consta de ocho episodios y cumple su función apostando al clasicismo. Es una ficción interesante, para los amantes del terror, con buenos sobresaltos y momentos de tensión.